Sé que a todos nos da curiosidad el descubrir quién es la persona que está detrás de esa pantalla, esa a que leemos todos los días. Y tengo la intuición de que si tú has llegado hasta esta página en concreto, es porque te interesa saber quién soy.

Mi nombre es Cova Díaz y he estudiado periodismo. ¿Te dice eso mucho? Seguro que no.Hace muchos años me di cuenta de que nos quedamos atascados detrás de los títulos. Licenciaturas, masters, cursos… ¿esa información te va a decir si yo te puedo ayudar? Créeme que no.

Cova Diaz

Déjame que te cuente un poco en que consiste este blog y lo que pretendo conseguir con él; quizás así puedas encontrar respuestas

¿Qué es lo que te puedo ofrecer?

Mi intención es que este blog sea una brújula que te indique el camino a seguir sobre cómo crear tu negocio online o si ya tienes uno, a mejorar tus números

¿Quieres emprender?, ¿quieres trabajar para ti?, ¿quieres ver hasta dónde llega tu potencial?, ¿quieres aprender a mejorar?, ¿quieres lograr tus sueños?

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Marketing para Inquietos trata de negocios, de blogs, tiendas, escribir, contenidos, SEO, redes sociales, marketing, comunicar, creatividad, reirse, soñar y qué demonios, también, ganar dinero.

Cova Diaz brujula

¿Por qué te puedo ayudar?

Aunque mi punto fuerte es todo lo que tiene que ver con la creación de contenidos y la mayor parte de mis servicios van a estar dirigidos en ese sentido, los últimos años de mi vida han estado dominados por la idea de montar un negocio. ¿Qué uno? Varios.

Empecé trabajando en una tienda de compra-venta como dependienta. Que quieres que te diga, me parto de risa cuando escucho hablar sobre la atención al cliente a personas que nunca han estado de cara al público (me da igual online que offline). El trato con los clientes es la mejor escuela de negocios que vayas a tener en tu vida. Sólo hay que tener los ojos abiertos, escuchar e interpretar. De todo esto también hablaremos en el blog, y con palabras reales. Aquí no vas a encontrar “servicios integrales” o palabrejas enrevesadas.

Al poco tiempo vi que me llamaba mucho la atención la gestión, la organización, los procesos, la maquinaria interna de la tienda. Observaba lo que funcionaba, lo que no, la política comercial, como manejar los stocks…

Yo que había basado mi vida en ser escritora, me di cuenta que me encantaba el mundo de los negocios.

No es el momento ahora de contarte toda mi historia; pero como resumen te diré que hace medio año tomé una decisión que me rondaba la cabeza desde hacía años, ¿por qué no trabajas para ti?

Y aquí estoy.

¿Por qué he tardado seis meses en abrir el blog?

Yo lo he denominado el Síndrome Puzzle.

Cova Diaz sindrome puzzleEn internet vas a encontrar muchísima información, pero sin ningún tipo de orden. Yo iba poniendo piezas y piezas, pero las ideas y conceptos que iba aprendiendo no tenían sentido. No lo tenían porque no tenía la base necesaria. ¡Que más daba que me diesen la letra “g” o la estupenda “r” si todavía no había aprendido el “a, b, c”!

Era una auténtica locura, cada nuevo artículo tenía dos o tres términos que desconocía. No sabía si esa información estaba desfasada o era relevante. Daba igual que buscase tutoriales de novatos, sólo explicaban cuestiones muy puntuales, no me daban una visión global y ordenada.

No te exagero si te digo que tardé unos cuatro meses en empezar a comprender y asimilar toda la información que tenía.

Una de los principales objetivos de este blog es que las personas que quieran emprender y montar su negocio no pasen por el síndrome puzzle. Fueron unos meses muy frustrantes, ya que pensaba que mi experiencia en el mundo de a pie me lo iba a dar todo. No podía estar más equivocada. Si internet tiene sus propias reglas, los negocios online más todavía.

No quiero ni pensar la cantidad de tiempo que he perdido leyendo cuestiones a las que todavía, a día de hoy, no puedo llegar. No pierdas tú el tiempo y aprende con lógica.

“Vale Cova, pero aquí veníamos a saber quién eres…”

“Cachis, tenéis razón….”

¿Cuándo empezó todo?

Una tarde de verano, con 8 años decidí que quería ser escritora. Había pintarrajeado un superman, un villano y una supergirl. Malo rapta a chica, una capa roja, volar… Tú ya sabes de que va ese cuento, pero para esa “Covita”, ésa era mi historia. En mi cabeza sólo se vislumbraba una idea: tenía que escribir esa historia, debía escribir esa historia.

Cogí la maquina de escribir de mi abuela y me puse a teclear. Desde ese día, hasta hoy; nunca he dudado de que mi vida estaría siempre vinculada a la escritura. Y así ha sido.

Empecé a aprender marketing a lo bestia…

Mis primeras lecciones de marketing real las aprendí en la época de la facultad. Pero no en clase, sino con el uniforme blanco y negro, trabajando de camarera. Tú ahora me ves señalándote con ese lápiz y a lo mejor piensas “vaya chica más extrovertida”. Para nada. En aquella época era una persona muy metida para dentro, todo me daba bastante apuro. Eso sí; tímida, pero muy echá p´alante. Cada fin de semana tenía que volar entre platos de mejillones, puntillas, bravas y ensaladas. Ahora me río, pero recuerdo la primera noche que empecé ¡no sabía distinguir una merluza de una lubina!, ¡menudo desastre! Por suerte, todas las personas con las que trabajé me trataron maravillosamente y me ayudaron a aprender.

Pero Cova… ¿y la lección de marketing que tiene que ver con las bravas?

Recuerdo estudiar marketing en la facultad y todo eran perfiles de targets, estadísticas, briefings… aburrido, aburrido, aburrido. Al final, una parte del marketing no deja de ser cómo adaptarte tú y tus productos a las necesidades de los clientes. Todos los sábados, me apostaba con otro camarero a ver quién era capaz de vender más platos de una tapa al azar. ¿Os imagináis quién se iba cada noche con 10€ más en el bolsillo?

¿Qué hacía? Tener los ojos abiertos. Antes de acercarme a una mesa, me fijaba en cómo las personas hablaban mirando la carta. Era muy sencillo descubrir si tenían dudas. También, como me sabía la carta de memoria me fijaba en que señalaban con el dedo y podía deducir que les apetecía. Y ahí llegaba yo.

A casi todo el mundo le gusta que les recomiendes lo que está más rico o lo que más gusta a todo el mundo (¿no es un blog algo similar?)

¿Qué hacía? Empezaba recomendando aquello de lo que ellos tenían ganas y ahí surgía la magia. Sonreían, ¿cómo no? ¡Había acertado! Después de eso, siempre aceptaban todo lo que yo les recomendase 😀

¿No nos dice el marketing que tenemos que averiguar las necesidades de los clientes?

¡Toma tapa rica!

Descubrí que se me da bien enseñar

En un momento determinado de mi vida, decidí girar hacia el mundo de la enseñanza. De hecho, llegué a aprobar unas oposiciones para ser profesora de lengua y literatura. He dado clase tanto a niños, como a adultos. De informática, de inglés, de lengua… Es genial ver cómo alguien progresa. Es una sensación muy gratificante, a día de hoy, para mí, sólo la supera el leer y el escribir.

He trabajado de…

Cómo no, de periodista (curiosamente, nunca en un medio escrito); pero también he sido camarera, teleoperadora vendiendo tarjetas y portabilidades, intenté ser comercial, dependienta de una tienda de segunda mano, he dado y doy clases de consumo, he vendido muchísmo por internet… ¡Una vez, para una ETT llegué a entregar barras de pan a domicilio!

Ahí van unos cuantos extras

  • Me encanta el deporte (más verlo que practicarlo :p) Soy muy futbolera, pero sigo todo el deporte en general. Fan del Real Oviedo desde el día que nací.
Cova Díaz 3¡Volvemos a segunda!
  • Soy muy muy frikie. ¿De qué? De todo. Me encanta todo y de todo quisiese aprender: música, arte, fotografía, cocina, deportes, tecnología, decoración, idiomas…
  • Si me ves de mala leche, ponme música.
  • Viví un año es Escocia y allí disfruté del atardecer más hermoso de mi vida.

Cova Díaz Escocia

  • Uno de mis objetivos en la facultad era crear una radio. De hecho llegué a hacer un trabajo de investigación sobre cómo montarla. Se iba a llamar Radio Gaga en honor a Queen.
  • Me encantan los mercadillos, los rastros, tiendas de antigüedades… ¿A quién no le gusta encontrar tesoros perdidos?

¿Quieres saber más? Escríbeme, aunque lo que más me apetece es que me cuentes de ti. Dime qué piensas, qué quieres hacer, con qué sueñas y si te puedo echar un cable, no lo dudes,

¡Cuenta conmigo!

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