Qué hacer cuando tu idea genial para un post se convierte en un monstruo

"¿Quieres jugar con la Covita?"

Sí, esa iba a ser la primera línea del post que iba a escribir esta semana y que al final no va a ver la luz.

¿Por qué?

Pues porque la idea que tenía resultó no ser tan estupenda como pensaba, vamos que era un fiasco en toda regla.

Y entonces, ¿qué hacer cuando te das cuenta de que el post va a resultar un bodrio?

Opciones no hay muchas:

Escribes la entrada aunque no te convenza

No publicas

Intentas encontrar otra ideas

Bueno, mentira.

Si eres una persona previsora, puedes tener una entrada salvavidas ya hecha y superar la situación como todo un crack.

Pero como te habrás imaginado, no es el caso.

¿Quieres saber cómo una idea guachi se convirtió en un monstruo? O lo que es mejor, ¿quieres saber qué hacer cuando eso te ocurra a ti?

¡Pues vamos al lío!

idea post monstruo

¿Cuál era esa idea genial?

El principio de esta historia está en esa idea guayona que luego resultó ser un lobo con piel de cordero.

Y si no llega a ser porque las Covitas podemos resultar algo indigestas, el lobo malvado se hubiese ido con la tripa bien llena.

¿De qué iba a hablar? Sobre la Gamificación.

Por si este nuevo palabro no te suena, te explico de forma breve qué es.

La gamificación o ludificación consiste en utilizar técnicas de los juegos en otros ámbitos. Y uno de ellos es el marketing.

Se trata de establecer juegos en los que los usuarios reciben recompensas por realizar determinadas acciones. Tener que superar barreras y ascender niveles (con sus correspondientes premios) hace que el usuario se motive y se esfuerce.

Los principales beneficios que aporta es que consigue una mayor viralidad, fideliza al usuario y genera más engagement (odio esta palabra).

El palabro me había llegado por casualidad durante la semana; y claro, enseguida lo visualicé: imágenes de Pacman, la música de Super Mario y niveles de usuarios según el número de comentarios que hubiese del post.

No solo lo visualizaba, sino que iba a ser un post molón del todo.

Entre algún accidente doméstico y mi habitual desastre acumulado, llegué a la tarde del viernes dispuesta a convertirme en una experta de la gamificación a nivel legendario.

Además, para que te voy a engañar, como soy bastante frikie, el tema me llamaba la atención y quería hincarle el diente.

Y ahí empecé yo a leer como una loca.

Tengo que reconocer que si me hubiese fiado de mi primera intuición, a la media hora habría dejado este tema y me habría puesto con otro.

Pero como soy terca como una mula y la idea de poner imágenes molonas de videojuegos me hacía mucha gracia, continúe investigando.

Después de un buen rato leyendo (unas 2 horas) estaba ante la siguiente situación:

1. Tenía claro qué es la gamificación y qué no es.

2. Sabía cuál era su supuesto potencial.

3. No encontraba como poder aplicarlo a un blog​.

​¿Qué hice entonces?

Decidí invertir la mañana del sábado en investigar sobre herramientas que sirviesen para poder aplicar la gamificaciónen en un blog.

Sí, como has adivinado me resistía a creer que no existiese nada de información útil y práctica sobre el tema*.

*= no estoy siendo muy justa con esto, pero más adelante explicaré el porqué.

Esto nos lleva al sábado por la mañana y a la Covita escaneando por Google localizando esa información valiosa y práctica que me faltaba.

¿Resultado?

Todo lo que encontré no tenía aplicación práctica para un blog o un emprendedor. Sin contar que la amplia mayoría de herramientas y de información estaba desactualizada.

Llegado ese momento me dije:

"A ver melón, hay que tomar una decisión: ¿vas a escribir un post sobre la gamificación o no?".

error idea post

¿Por qué se convirtió la idea en un monstruo?

La realidad es que la Gamificación mola.

Aunque no haya sido capaz de escribir un post ahora, estoy convencida de que sí se podrían encontrar fórmulas para aplicarlas en un blog.

De hecho, si te acuerdas, al principio he mencionado un sistema de niveles para fomentar los comentarios en el blog. Había pensado en aplicar un ranking simpático que reflejase la implicación de la persona con los contenidos del blog.

Pero era la única idea que se me ocurría.

Si, te podía explicar más al detalle lo qué es gamificación y sus beneficios. Pero nada más.

Eso me llevó a plantearme la siguiente pregunta:

¿Tú crees que solo hablando de lo qué es y para qué sirve estás aportando valor?

No, siendo honesta creo que no.

Y creo que no, porque me parecía que no te estaba aportando nada útil.

Ya lo conté en el post sobre cómo aportar valor, aunque esta frase de tanto oírla parezca que ha perdido vigencia, no es así.

La base de cualquier estrategia de contenidos es aportar valor al lector.

En este caso, podía entregarte un contenido informativo, visual y entretenido, pero no ibas a poder sacarle provecho alguno.

Aunque quizás debería decir que yo no puedo aportarte valor hablando de este tema.

El asterisco anterior se debe a que la gamificación en otros sectores si ofrece resultados muy buenos.

En educación consiguen motivar a los estudiantes mediantes juegos, retos y recompensas.

En la comunicación interna de una empresa también ha dado buenos resultados mejorando el trato entre compañeros.

En tiendas también es válido. Seguro que a todos se os ocurren ejemplos de programas de fidelización basados en recompensas o niveles. Y en empresas grandes no hay duda.

Seguro que hay personas más expertas que sí podrían darte más opciones e ideas de cómo aplicar la gamificación a un blog.

Ahí tienes el motivo de por qué al final Pacman y Súper Mario no han venido al blog (aunque ya buscaré alguna otra manera de traerlos).

¿Qué hacer cuando la idea de tu post no te gusta?

Pues la Covita ha decidido contártelo.

La realidad es que por tiempo hubiese sido imposible poder preparar un post de un tema distinto.

Bueno, por poder sí, pero vuelvo a lo de antes. Para no hacerlo bien y no aportarte valor, no merece la pena.

La idea de contarte lo que había ocurrido me parecía correcta porque me gusta mostrar la realidad de todo lo que me ocurre con el blog.

Lo que me ha ocurrido a mí es una experiencia real que también te puede suceder a ti.

Por tanto, tú también podrías hacer lo mismo: contar con sinceridad lo que ha pasado.

A veces da miedo porque parece que todo el mundo es muy perfecto y todos nos obligamos a mantener ese nivel.

Sin embargo, cuanto más pasa el tiempo y cuantos más post escribo, más convencida estoy de que los lectores buscan también ver la trastienda. La realidad de la persona que está detrás.

Supongo que es otra manera de aportar valor.

No obstante, si te soy sincera, mientras escribía las primeras líneas del post también me planteaba:

"Vale Covita, para esta vez es correcta la solución que has tomado. Pero... y si te vuelve a suceder... ¿qué harás?".

Nada mejor que uno mismo para hacerte sudar la gota gorda.

Tampoco es plan de cada dos por tres estar escribiendo un post contando que he encontrado un tema que no daba más de sí.

Por lo tanto, la respuesta a esta pregunta es sencilla:

No puede volver a pasar.

idea post

¿Cómo evitar que otra idea se te convierta en un monstruo?

Con previsión y organización.

Si hubiese escrito el post unos días antes, hubiese tenido margen de sobra para poder escribir otra entrada distinta (vaya frase, parece que estoy estudiando las 3 condicionales del inglés).

Esto está claro.

Y si encima hubiese tenido un post ​salvavidas, mejor que mejor.

Pero la realidad, por lo menos por ahora, es que llego muy justa a escribir los post del blog, por lo que intentar escribirlos unos días antes suena un poco utópico.

Entonces la realidad es que sigo expuesta a que una idea me pueda parecer buena de primeras, pero que a la hora de documentar​te no me parezca interesante.

Lo que me abocaría ​a no publicar esa semana.

¿Cómo podría salvar esto?

Lo que se me ha ocurrido es lo siguiente:

El sistema de escritura de posts a dos pasos

Esto tan rimbombante no deja de ser una cuestión muy sencilla.

Lo normal es que se me ocurra una idea para un post y que lo asigne a una fecha. Cuando llega el día, lo escribo y que sea lo que tenga que ser.

La idea es crear los posts en dos tiempos. En una primera fase prepararía la documentación y el esquema y en la segunda ya lo escribiría.

La documentación no me exige la misma concentración que escribir, así que es algo que puedo hacer en horas muertas.

La idea es investigar sobre el tema, ver su viabilidad y crear un esquema previo de lo que puede ser el post.

Como ventaja extra, debería poder escribir los posts más rápido con una documentación básica y el esquema ya hecho.

Ya sé que no es una solución muy espectacular, pero a veces lo más útil es lo más sencillo.

Ahora te toca a ti...

¿Quieres ganarte una chapita como mejor comentarista del blog?

¿Crees que mi decisión de no escribir el post ha sido correcta o exagerada?

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